20 Sep Alejandro G. Roemmers presentó en Madrid su última novela con prólogo de Vargas Llosa
En un evento de gala en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid, el escritor argentino Alejandro G. Roemmers presentó su última novela, El misterio del último Stradivarius. La obra, que ya había sido lanzada en la Feria del Libro de Buenos Aires y en Italia, cuenta con el último prólogo escrito por el fallecido premio Nobel Mario Vargas Llosa.
El acto, al que asistieron más de 200 personalidades, contó con la participación de las reconocidas autoras españolas María Dueñas y Carmen Posadas, quienes dialogaron con Roemmers sobre el proceso creativo. La conversación, guiada por Raúl Tola, director de la Cátedra Vargas Llosa, se centró en la creación del libro, la amistad del autor con el Papa Francisco y su vínculo con Vargas Llosa.
La novela de Roemmers es un thriller histórico que narra la travesía de un violín creado por el famoso lutier Antonio Stradivari. La historia se despliega a lo largo de tres siglos, pasando por eventos históricos significativos hasta llegar a una pequeña localidad de Paraguay, donde el instrumento aparece en la escena de un crimen.
El autor, que se inspiró en un hecho policial real, confesó que su objetivo inicial era escribir sobre “violines malditos”, pero luego decidió enfocar la trama en el poder de la música como una fuerza humanizadora. En la novela, el violín conmueve a personajes tan dispares como el compositor Giuseppe Verdi o un jerarca nazi, mostrando la capacidad del arte para ablandar el corazón incluso en los contextos más oscuros.
María Dueñas elogió la habilidad de Roemmers para entrelazar el relato histórico con la intriga policial, creando una narrativa compacta y atrapante. Por su parte, Carmen Posadas destacó la fascinación del autor por “cazar historias”, una cualidad que, según ella, Roemmers comparte con el propio Vargas Llosa. El escritor admitió que el principal desafío fue lograr que la parte de la trama ambientada en Paraguay estuviera a la altura de la riqueza histórica del resto del relato.
En el prólogo de la novela, Roemmers hace una emotiva dedicatoria a su madre, a sus amigos y al Papa Francisco, con quien ha mantenido una amistad desde hace años y con quien ha colaborado en proyectos que buscan promover la paz a través de la cultura y la fraternidad. El autor confesó que, en su idealismo, creía que un gran artista siempre debía ser una buena persona, pero la realidad le demostró lo contrario, una ambivalencia que quiso reflejar en los personajes de la obra.